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Archive for the ‘películas periodismo’ Category

Abrimos una sección dedicada al cine, mayoritariamente se tratarán películas que reflejan el tema periodístico. Por ello, empezaremos con El Gran Carnaval, una película protagonizada por Kirk Douglas y dirigida por el gran Billy Wilder. Una joya escondida del cineasta que no disfrutó de la empatía del público en un primer momento. Las verdades duelen.
Vemos como esta maravillosa película se adapta completamente a una de las grandes teorías de la comunicación: la teoría crítica de la escuela de Frankfurt. Aquí hacemos un paralelismo de la película con el pensamiento de Horkheimer y Adorno, importantes figuras de esta teoría crítica.

Siguiendo a Adorno y a Horkheimer, la moderna industria cultural suprime toda originalidad del individuo, al que subyuga inevitablemente imponiéndole una serie de valores, principios y gustos que habrán de ser seguidos por la mayoría. Todo intento de salir de este círculo de influencias resultará en vano, pues los medios de comunicación reprimen al individuo y absorbe sus ideas, integrándolas en un todo común.
Como dirán Adorno y Horkheimer en su texto: “Para todos hay algo previsto, a fin de que ninguno pueda escapar; las diferencias son acuñadas y propagadas artificialmente.” Por esta misma razón, todo gesto de diferenciación del ciudadano medio, todo acto de cuestionamiento de las directrices o de rebeldía, pasará a engrosar el repertorio de la maquinaria capitalista, que sabrá (como ha demostrado ya tantas veces) tergiversar y reutilizar para su propio beneficio esta idea.
Con todo, los medios de comunicación logran el adormecimiento de las masas, suprimiendo sus elementos propios y el poder crítico que puedan tener. Es por esta razón, que el individuo perderá su espontaneidad, aquello que le permita salirse de los cauces impuestos desde arriba, lo que los propios autores llaman “la atrofia de la imaginación”.
Siguiendo el hilo de estos planteamientos, no resulta extraño que en la sociedad de masas las necesidades de disfrute estético o uso de tiempo libre sean satisfechas a través de productos estandarizados, algo que se logra gracias a la producción en serie. Los medios de comunicación se transformarán en puros gestores de estas fuentes de satisfacción que tan animosamente busca el hombre medio. En el caso planteado en “El gran carnaval”, los medios sabrán explotar la cultura legada por el pueblo indio, así como la agonía de un Leo Minosa atrapado entre rocas, para atraer a las masas, que acudirán en desbandadas a la zona, carentes de toda responsabilidad, casi como si de marionetas controladas por unos hilos manejados por las mismas manos responsables de los medios se tratasen. La morbosidad que late en su interior, la curiosidad innata alimentada por la noticia, que tan solo busca eso, vender, será la llama que impulse al ciudadano a lanzarse a la carretera y acudir tan rápido como pueda al lugar de los hechos.

2. En la película, Leo Minosa (Richard Benedict), un saqueador de tumbas y de restos arqueológicos, comercia con objetos de otra cultura considerados artísticos en el siglo XX, que después vende a museos, coleccionistas y a potenciales compradores. ¿Qué cambio se ha producido en la percepción de ese objeto de la Antigüedad a la Ilustración?

Como señalarán Adorno y Horkheimer, la Industria cultural transforma las obras de arte en meros objetos al servicio de la comodidad; así como la personalidad eminentemente autoritaria de aquellos conformistas, que preferirán obedecer órdenes antes que afrontarlas.
Todo arte y objeto cultural del pasado ha venido sufriendo una paulatina degeneración en el mundo contemporáneo. Serán ahora considerados como simples productos, a los que se les otorga un valor monetario además de su ya valor estético o moral. Es además en función de estos, sobre los que el mercado seleccionará una oferta objetiva de productos culturales, así como su posibilidad de producirlos. La industria cultural podría ser, por lo tanto, entendida como la base sobre la cual se formarán identidades y en donde la cultura puede ser concebida como un negocio.
Es despreciable la deshumanización que los medios, entendidos como los aglutinadores del original pensamiento dispar del hombre, han hecho del arte, a que han despojado de toda alma y esencia, para, una vez más, ponerlo a su propio servicio. El arte ya no es más que mera moneda de cambio, destinada a entrar en el juego de una sociedad consumista que reclamará el arte como una manera de extinguir el impulso que los medios crean en ellos.

3. La industria cultural que se levanta alrededor de este yacimiento, potenciada por el accidente, deriva hacia el entretenimiento y la banalización: el dolor y la muerte convertidos en espectáculos de masas. Relacione las reflexiones de la Escuela de Frankfurt con los planteamientos propuestos por Billy Wilder y los guionistas de la película.

Según Adorno y Horkheimer : “igual que se le perdonó a Orson Welles el gran desastre que originó su retransmisión de La Guerra de los mundos, el uso de la violencia en la industria cultural queda justificado hoy porque reduce la tensión entre la imagen y la vida cotidiana”. Esto no es más que el viejo egoísmo presente en la naturaleza del ser humano, cómo disfruta con el sufrimiento ajeno para justificar su propia existencia al decir: “¡Vaya! Aún existe alguien mucho más desgraciado que yo…”

Si extrapolamos estas reflexiones a la película, vemos que la idea del director con la de estos dos autores coincide bastante. Como dijo el crítico de cine Carlos Boyero cuando le preguntaron sobre la película de Wilder: “Me parece la crítica más lúcida y feroz que el cine ha hecho nunca sobre la manipulación que ejerce cierto periodismo y sobre el morbo y el egoísmo de las masas.” Sí, morbo, puro morbo es el que mueve a las masas a montar el teatrillo alrededor de la mina.

Esto no es cosa nueva, queridos, ya lo decían los romanos: panem et circenses. Alrededor de la mina ya se encargan de montar la feria para el abastecimiento del panem, así que… ¿qué más cosas se puede pedir? Todo parece ser perfecto para este ser humano cuyo único placer es la masacre de sus semejantes.

4. El filme no tuvo éxito en su momento en Estados Unidos. Y, sin embargo, la trama ha ido consolidándose como uno de los relatos cinematográficos que, a nuestro juicio, mejor abarca las contradicciones del periodismo. ¿De qué modo la forma narrativa implica al espectador, a nosotros como espectadores de la historia?
La forma narrativa implica al espectador interpelándolo directamente como protagonista del circo. El espectador de la película puede verse identificado con los cientos de espectadores que se trasladan a la entrada de la fábrica a ver lo sucedido, puesto que del mismo modo los espectadores de la película se acercan al cine para ver la desgracia del indio atrapado en la mina. El periodista no es del todo culpable en esta trama, es la gente que apoya y sigue el espectáculo, es la masa la que da pie a que se continúe con el circo. Por ello la masa es mostrada al fin y al cabo como la verdadera culpable, la masa malvada que disfruta viendo las desgracias ajenas y convierte el sufrimiento en entretenimiento. Quizá sea esta una de las razones por las que no triunfó en Estados Unidos ya que como dijo Wilder: “Nadie quiere gastarse cinco dólares para enterarse en el cine de que era un tipo miserable”.
La forma narrativa de la película se adapta al esquema propuesto por Adorno y Horkheimer quienes tachan esta forma de narrar con cierto desprecio puesto que masacra a la imaginación. Bien es cierto que el cine puede atrofiar la imaginación puesto que nos exige sólo una actitud pasiva y no participativa. Muchos cineastas inciden, por ejemplo, en que el ver muchas películas puede ser contraproducente pues te puede llevar al tópico del “todo está inventado” y no ser originales.
Sin embargo no estoy de acuerdo con el punto de vista de estos autores. Yo, que soy una gran defensora de la creatividad y la imaginación, reconozco que en ciertas ocasiones es prescindible puesto que la intención del director no era otra sino la de mostrar una realidad: la perversión que puede tener el periodismo al manipular los hechos y la realidad. El objetivo de esta película contribuye a la formación de la memoria colectiva y propone perspectivas sobre cuestiones, procesos y acontecimientos históricos e interpretaciones, puesto que narra la historia de un suceso real ocurrido en Kentucky en 1925, en el que murió un hombre, Floyd Collins, atrapado en el interior de una cueva. El director hace que una argumentación sobre el mundo histórico sea persuasiva y tenga un alcance poderoso y omnipotente. Quiere mover conciencias y hacer que su público piense en más ejemplos de lo que se les acaba de mostrar en su mundo real para así ser capaces de denunciar la manipulación de los medios y pararla.

5. La historia contiene una fórmula narrativa común a otros filmes de denuncia y compromiso. ¿Piensa que la película de Wilder responde a un producto más de la “industria cultural”, esto es, a la reproducción serial y estandarizada de bienes culturales, tal y como es concebida por los teóricos de Frankfurt?
No, la película de Wilder no responde a un producto más de la industria cultural, dado que como Horkheimer y Adorno dicen (y como ya expliqué en la primera pregunta):
“En la sociedad de masas, gracias a la reproducción en serie, las necesidades de disfrute estético o uso de tiempo libre (entretenimiento y diversión) tienden a ser satisfechas a través de productos estandarizados que son enviados al mercado para ser consumidos por personas cuyo gusto, preferencias estéticas y entretenimiento tienden a ser también estandarizados.” Pero además Adorno enfatiza en que la industria cultural “priva al espectador de cualquier responsabilidad o imaginación”.
Pues según lo dicho por estos autores, pasaremos a desgranarlo:
La estandarización de los gustos se produce gracias a la producción en serie que intenta cubrir las necesidades estéticas de la masa. Como bien hemos visto la película no resultó para nada exitosa en Estados Unidos y su director sabía que levantaría ampollas entre los propietarios de los grandes medios de comunicación estadounidenses que son los encargados de difundir a las masas aquello que les conviene o les gusta. Si esta película no les gusta, transmitirán una mala imagen de ella a la masa quien lo absorberá todo como una esponja.
El director, teniendo esto en cuenta, no hizo una película para cubrir las necesidades estéticas de la gran masa, sino más bien para despertarles del aletargamiento en que se hallan sumidos y crear un sentimiento de responsabilidad. Con esto se explica también el segundo argumento de por qué esta película no está inserta en la industria cultural, ya que según Adorno privaría al espectador de toda responsabilidad. Esta película, por lo tanto, pretende causar el efecto contrario. Apela a las masas para que exijan una información veraz, responsabilizándoles y acusándoles de ser responsables de carnavales como el que se montan alrededor de la mina, algo tantas veces repetido hoy día, exigiendo del mismo modo responsabilidad en el ejercicio de la profesión periodística.

Por Silvia García Navarro

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